Como “un grito desesperado” consideró ayer el director nacional de persecución del Ministerio Público la recusación hecha por el fiscal imputado de soborno, Aurelio Valdez Alcántara, contra la jueza Ysis Muñiz, designada para conocerle medida de coerción.
La audiencia de medida de coerción se fijará luego de que la Suprema Corte decida la objeción hecha a la magistrada Ysis Muñiz
Como “un grito desesperado” consideró ayer el director nacional de persecución del Ministerio Público la recusación hecha por el fiscal imputado de soborno, Aurelio Valdez Alcántara, contra la jueza Ysis Muñiz, designada para conocerle medida de coerción.
El imputado, a través de su defensa, objetó a la magistrada Muñoz bajo el alegato de que esta participó en el proceso de investigación de que él es objeto, al ordenar el allanamiento y posterior trampa que le tendió el órgano de persecución para arrestarlo en flagrante delito cuando recibió parte del soborno que habría exigido a testigo del caso Senasa, Roberto Canaán.
Fue a la salida de la audiencia que por tercera ocasión tuvo que ser recesada por causa de la defensa del fiscal, que encabeza el abogado Robert Delgado, cuando el representante del MM, Wilson Camacho, emitió sus declaraciones afirmando lo siguiente:
“La defensa, ante la imposibilidad de defenderse de los hechos y de las evidencias irrefutables conque cuenta el Ministerio Público, ha venido en el día de hoy con un grito desesperado, con un absurdo, a recusar a una jueza a la que en dos audiencias anteriores le hicieron pedimentos y ella decidió a su favor (con aplazamientos)”, dijo Camacho.
En su opinión, con su actitud, el imputado y su defensa lo que han dado es “una muestra de litigio temerario para huir de una realidad que les aplasta”, que es el conocimiento de los hechos que plantea el MP y de las evidencias.
Y agregó que no importa lo que hagan, afirmando que “tarde o temprano se van a tener que enfrentar a los hechos y a las pruebas y recibirán la sanción necesaria, en este caso, la medida de coerción”.
El País


